Miami, Florida (Escribe HMR) El tema del rescate de los mineros chilenos fue un hecho glorioso porque todos le dieron la gloria a Dios, dijo la Pastora, Apóstol y Profeta, Lidia Rodríguez, para de inmediato enfatizar: “Religiosos, cristianos, todos le dieron la gloria a Dios. Los mandatarios comunistas no tuvieron más remedio que enviar un mensaje de gratitud. Pero lo más importante en el evento de Chile fue que las naciones intervinieron para el éxito del rescate”.

Agregó que “Hasta el cable que se utilizó era europeo. El diseño lo hizo la NASA. Los ingenieros de Chile. Los planificadores de Japón. Hermanos, este acontecimiento es glorioso. A Dios toda la gloria. Aquí, en esta pequeña iglesia se profetizó”.

La Pastora Lida Rodríguez dio inició a la prédica con una solicitud de la profeta Eda Arteaga de leer Oseas 12:5-6 Mas Jehová es Dios de los ejércitos; Jehová es su nombre. Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre”.

Tengo un mensaje para hacer una comparación de lo que pasó Jonás enterrado en un vientre y lo que pasaron 33 hombres enterrados debajo de la tierra, dijo la Pastora Lidia. Es muy simple compararlo. Deseo que presten mucha atención, sobre todo los jóvenes y abran sus biblias en el libro de Jonás en el capítulo 2 que el siervo hace unos momentos leyó. Vayamos solamente al verso 7 donde dice: “Cuando mi alma desfallecía en mí me acordé de Jehová y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo”.

Y por qué te traigo a Jonás, porque fue enterrado en un vientre. Y  tuvo que clamar desde el interior del pez cuando le faltaba oxígeno y estaba a punto de ahogarse. Y el ácido del pez le quemaba la piel y sus órganos interiores. Pero dice Jonás que de lo profundo de ese santuario él clamó al Dios invisible.

Cada hombre enterrado en la mina del desierto de Atacama en Chile que salía a la superficie era un milagro de Dios. No sé donde tú estabas, pero yo lo veo así. Y le decía a esos hombres de ciencia  soy más que la NASA, más que los ingenieros mineros. Y Jonás, cuando se le iba la vida, tuvo que clamar al Señor.

Siempre habrá vida cuando al reino de Dios lo predicas en la tierra. No tienes que ser Pastor para predicarlo. Tienes que ser creyente para predicarlo con tu vida. Cuando el salmista David huía de Saúl llegó hasta la cueva de Adulam  en 1° de Samuel 22:1 “Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él”.

Sean oídos por Dios y no por los hombres. Y Jonás tuvo que clamar y los mineros tuvieron que clamar y Dios les proveyó oxígeno por 69 días. Escúchenme bien. No quiero gente con complejos en la comunidad de cristianos.

Los 33 hombres enterrados vivos tendrán que escribir una historia. Como se escribió la de Jonás. Todos decían una palabra estremecedora al salir: “No seré igual”. Te pregunto: ¿Sigues siendo igual?… rencoroso, apático en el Evangelio. No llegas por la iglesia un sábado. No puedes asistir a los servicios seguidos.

Hasta ahora que yo sepa, si soy Pastora de ustedes, todos tienen que entrar por el espíritu, para el espíritu, pero hay que arrepentirse de los pecados que cometen dentro de la obra: La negligencia, falta de trabajo, brazos caídos, no inteligencia para la obra y no dan su esfuerzo a la misma.

Que fuera de tu vida si no te hubieras encontrado con El Buen Pastor Internacional… ¿Por qué es mejor? No, porque hay palabras. Qué pasó con Jonás. Y que sucedió con los 33 enterrados vivos. La altura a la luna se había logrado alcanzar. Pero, sabían que la humedad de la tierra a esa magnitud es la peor de todas. Paraliza el sistema respiratorio y ninguno sufrió de aquello porque dijeron: “No, no habían 33. Había 33+1”.

Miren, voy al salmista David otra vez, porque deseo que salgan con conocimiento de la Palabra y sean hombres que no desfallezcan. David hace una súplica. Pienso y me imagino que esos hombres sin luz, sin comida, sin baño, sin desodorante, sin jabón. Con una cucharada de atún y dos de agua cada 48 horas. Qué clase de organismo más perfecto. No hay maquinaria en el mundo comparada con la que Dios inmortalizó el cuerpo humano cuyo destino es volver a la tierra.

Acudió la Sierva de Dios al Salmo 143:5 “Me acordé de los días antiguos; Meditaba en todas tus obras; Reflexionaba en las obras de tus manos”… Me gustó una cosa que hicieron los mineros, dijo: “Tenían ejercicios intelectuales. Jonás no podía tener más. A él le tocó peor que a los mineros”.

Cuando vi al presidente de Chile que le pedía al Señor que fueran salvos. Me gustó el sentimiento de ese mandatario. Se lo voy a solicitar hasta que lea en los periódicos que ha aceptado a Cristo como su Señor y su Salvador que no sea para este presidente una tradición de fe, sino una fe para salvación.

Por lo tanto lo que te vas a proponer está hecho. Qué pasó cuando Jonás pidió en su angustia. Se acordó de Dios y el pez lo vomitó en la orilla de la playa. Qué pasó con los 33 mineros.

La iglesia Pentecostal con más de 10,000 miembros ayunó 70 días hasta que los encontraron. Dios movió los conocimientos de las naciones y se los suministró. Pero tengo noticias que el ingeniero y Ministro de Minas de Chile oraba todos los días por los mineros enterrados. Dios lo oyó en su angustia y lo libró de todas sus aflicciones.

La Pastora Lidia terminó recomendando  lo necesario que es el desfallecimiento. Saben por qué, porque cuando tú desfalleces metes la cabeza en el polvo de tu vida. Cuando te envuelves en el polvo de tu miseria tienes que reconocer que necesitas algo.

Y de José Henriquez, sabemos que es el evangélico que tomó la responsabilidad de conducir espiritualmente a sus 32 compañeros. Tiene 54 años de edad y 33 años de casado con Hettiz. Del matrimonio nacieron gemelas, Karen y Hettiz.

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