Miami, Florida (Escribe Hugo Marino Romero) Mayo Domingo 23, 2010.—La presencia del Espíritu Santo quebrantó totalmente a los siervos que asistieron al culto de las 11 de la mañana en Ministerios El Buen Pastor Internacional mientras la pianista Ana González; su hijo David José que estaba con el violonchelo y el trompetista Enrique Leiva paulatinamente amenguaban el sonido de sus instrumentos se produjo un silencio total… Era la omnipresencia de Dios.

Luego surgió la voz de la Pastora Lidia Rodríguez para decir: “Hay que orar por el Medio Oriente. Es tiempo que despierten los que están dormidos en sus mentes. Hay que adorarle porque El está aquí. Hoy hay sanidades de cerca y de lejos. Hoy se sanan los que tienen diverticulitis, se siente la presencia de Dios”.

“Todo cáncer se va, hernias están desapareciendo, hay que darle la gloria a Dios. Hay mucha sanidad en la congregación. Veo un conducto renal sanándose. Las varices y los tumores desaparecen”.

Hablando en nombre de Dios la Pastora Lidia dijo: “Ustedes sois todos participantes de lo que tengo que revelar, todo aquel que me ama será sanado y verá mi poder. Hoy te voy a cambiar, no cambio religión cambio sistema de adoración”.

Luego continuó: “Estoy levantando el enemigo de vuestra alma. No soy un Dios de domingo, soy un Señor de la vida. Entrégame tu vida hoy porque quiero sanar tu alma y entonces me servirás. Tengo un llamado para ti pero entrégate a mí”.

“Hay un aviso de guerra y el Señor no quiere esa guerra, hay que orar. Se va toda la capacidad demoníaca sobre el territorio americano. Es importante que cada uno de ustedes tome una petición en su mente, solo una, y levanta tu mano derecha, cierra el puño… Señor Jesucristo, este es mi pueblo, tómalo…  Gracias Jesús… Es tan grande su presencia que estoy temblando. Cada petición es concedida”, expresó.

La Profeta bíblica Eda Arteaga se acercó al altar y pidió leer Josué 23:14 “Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas”.

La Pastora principal de MEBPI, Lidia Rodríguez, eleva su mano derecha al cielo con el rostro pleno de emoción espiritual. Se distingue asimismo a los Pastores Ausberto Escobar y Moisés Gil (arrodillados) y José Gil quebrantados al percibir la presencia de Dios.

Antes de oficialmente iniciar su prédica la Pastora Lidia Rodríguez expreso: “Nunca he llorado tanto en una ministración como esta. Y es porque tuve a Jesús conmigo y todavía lo siento”. Luego dijo que “Dios restaura los años desperdiciados en religiones y los años que han adorado ídolos”.

Explicó que lo importante del Evangelio predicado por Jesucristo y sus Apóstoles y de allí todos nosotros hasta hoy. La restauración no la puede fabricar el hombre porque. La restauración de la vida es de Jesucristo.  La restauración de cada hombre y cada mujer sentados aquí depende de un solo espíritu y de una sola persona.

Cuando Dios restaura los años perdidos puede ser de muchas maneras.  Por ejemplo, el esposo no te dejaba venir a la iglesia en el cual tú no diezmabas porque el dinero no te alcanzaba porque se iba en vicios.

Pero -agregó-  “Las palabras proféticas que hubo hoy desde este punto precioso del altar están en Joel 2: 25: “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros”.

Cómo es posible tener hambre de Cristo. No hablo de presencia. Hablo de intimidad. Ustedes sintieron la presencia pero yo estaba íntima con Él. Es importante que todos los que están aquí presentes tengan hambre de Cristo, porque solo los que tiene hambre reciben. Cuando usted tiene hambre de algo, usted busca.

El hombre puede llenar una parte. La parte física, pero el Espíritu, te aseguro, lo llena todo. Y sin ese Espíritu no lograrás tener el esposo que te conviene porque muchos de ustedes son espirituales y se vuelven carnales porque Satanás los quiere así para equivocarlos y encausarle toda una vida de esclavitud en vez de tener el éxito.

Con Cristo tenemos una vida exitosa, porque cuando te sientas a la mesa a comer pan lo alabas porque tienes pan. Sin Cristo, cuando tienes pan solamente, un pedazo de pan lo vez mugroso. Hay un cambio triunfal cuando nosotros podemos escuchar la voz de Dios con claridad.

Oren por el Medio Oriente. La guerra está allí. Porque el Espíritu Santo vio que había un pueblo adorador. Cuando hay un pueblo adorador Él se establece. Saca todo lo religioso que hubo en tu vida. Sácalo porque todos venimos de esas religiones. Solamente en momentos como los que tuvimos podemos cambiar la existencia.

Cómo nosotros podemos preguntar de ese tiempo… Qué tiempo perdí yo que la oruga y el revolcón consumaron en mí. Todos lo hemos tenido. Hay un tiempo en la vida de cada ser humano en que a veces es en el principio, otras veces es en el intermedio o en el último.

No le damos al Señor lo que Dios necesita. No enseñamos a nuestros hijos que venir a la iglesia no es una esclavitud. Es una bendición, porque cuando tú les faltes ellos tienen en quién confiar.

Tú tienes en quien confiar. Hay momentos en la vida que necesitamos algo superior en nosotros mismos que no sea la madre, el padre, el Pastor. Alguien que nos demuestre que hay una existencia poderosa, más allá del sol.

Cuánto del pasado fue devorado por la oruga del pecado y de la rebelión. Y aún esa oruga ¿La tienes en tu casa?… quizás sea tu mujer que no ha defendido con fe el día del Señor y le está robando las bendiciones.

Luego subrayó: “Los que llegaron tarde no supieron lo que aquí pasó. Y puedo asegurar que lo que aquí sucedió pocas veces ocurre en otros lugares. Porque su presencia tiene niveles, pero es que tu cabecita y tu corazón todavía están marcados por la falta de perdón”.

El brillo de la luz de Cristo se apaga cuando hay rencor en tu corazón. Cuando no has perdonado. Saluda y vive brillantemente. Aprendamos a amar más que a juzgar. Sabemos que estamos perdonados cuando olvidamos.

Es maravilloso recuperar los años perdidos. No lo recupera el tiempo. El tiempo no te da la bendición que predico. Los años perdidos se recuperan en días como hoy. En que lo extraordinario de Jehová se mostró. En que lo grande de Dios pudiste adorarlo, alabarle.

Pero es importante saber también que una de las cosas más tristes que puede tener un Pastor es  una congregación de mal agradecidos. Yo no la tengo. P ara los que están afuera: “Sepan que si quieren visitarme enterense que tengo la mejor iglesia del mundo”.

Ahora bien, lo más maravilloso es encontrar lo perdido. Cuando se te pierde una joya y la encuentras te alegras… la encontraste. Cristo apareció hoy en tu vida. Hoy 23 de mayo del 2010 para los que le recibieron en este lugar de encuentro. Hoy Él apareció nuevamente.

Pablo tuvo esta experiencia. Y cómo respondió Pablo a su tiempo perdido: “He peleado la buena batalla… he acabado la carrera… he guardado la fe”. ¿Acaso Pablo no tuvo un tiempo perdido? Cuántos de ustedes tienen un tiempo perdido. Sin embargo. Hoy está la recuperación de la meta.

Nuestra Pastora menciona con emoción espiritual: “Cuando leí este verso y lo entendí a la luz del amor de Cristo, lloré.  Porque entendí que Pablo hablaba de algo más profundo. En Pablo ya estaba determinado su buen tiempo. Todo lo que perdió siendo un rabino, un maestro excelente. Cumplidor de la ley hasta matar cristianos”.

Saben que la unción quita el cansancio. Una unción de esta magnitud delante de Dios revela tus pecados mundanos. Tu origen al escoger nuevas parejas. Hoy es tu premio grande porque este día pasó y estás en camino de una restitución total.

No más engaño. No más delincuencia espiritual. No más rebeliones en la juventud.  La vida perdida y mundana, de alcohólico, de drogadicto, de delincuente, de mentiroso. Que ha pasado esos demonios a tus hijos y hoy quieres que ellos sean resplandecientes. No entiendes que tienes que reprenderlos de todas tus generaciones.

Así que como todos hemos fallado y estamos en recompensa con Dios. El dijo: “No tú no puedes compensarme ni por una sola hora desperdiciada. Soy yo quien te voy a compensar a ti, viajarás, verás a tus padres, tendrás para las misiones, comerás. Tu trabajo es permanente”. La restauración completa viene desde el trabajo hasta la vida eterna. Porque el perdón del Señor es para siempre.

Nota.– Esta Crónica se hizo posible gracias a  la colaboración de todo el Departamento de Comunicaciones de MEBPI: Efraín Montesino, Alfredo Molero, Ramiro Cornejo, Francisco Martínez, Antonio Rodríguez, Héctor Asencio. Fotos: Peter Zuniga y Alexis Gutierrez.

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