Miami, Florida (Escribe Hugo Marino Romero).—Asistir al culto de Ministerios El Buen Pastor Internacional los domingos impresiona por la imagen que se presenta de todo el conglomerado de hermanos que desde horas tempranas de la mañana van llegando al Templo. Donde existe excelente organización. Los músicos con sus instrumentos dan el tono adecuado, mientras el coro combina con buen ritmo las canciones de alabanzas a Dios. 

Merece subrayar el orden, esfuerzo, ahínco, entusiasmo y colaboración existente entre todos los que forman parte del coro (Sarah López, Samantha González, María José Cornejo, Andrea López, Thamara y Eslinda Sánchez, Abel Bonilla, Marcos Velásquez y Joanne Córdoba). La batería (el domingo 18 la tocó el Diácono Wilfredo Denies), las guitarras de Juan Baenasco y Danilo Arias, el saxofón de David González, la trompeta de Ricardo Leiva y el piano que domina e interpreta con dulzura la hermana Ana González con espléndidas melodías como “Siempre Habrá una Primavera” y “Él está aquí” dedicadas al Creador del Universo.  Luego que terminaron las alabanzas oró la Pastora Aracely Ramos después tocó el turno al Pastor Moisés Gil que subrayó “El poder de la conexión es porque Cristo está conectado con Dios”. Para explicarlo mejor se remitió a 1ra. De Corintios 3:21-23 que dice: “Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Inmediatamente siguió el Diácono Wilfredo Denies que se quebrantó en la deidad del Señor y espiritualmente emocionado solicitó a la Pastora Lidia Rodríguez ayuda para dar lectura a Éxodo 4:2-3 “Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: “Una vara”. “Él le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella”.

La Pastora se acercó a Denies para concederle su carismático apoyo y decirle a la Iglesia: “Van a recibir hoy una unción de ciencia en la palabra”. Lo que vino después no es fácil ni sencillo describirlo. Fueron encomios para los presentes en relación a la bendición en el factor económico. Si usted lee por primera vez esta columna le invitamos para que asista a nuestros servicios los jueves a las 7 de la noche y domingos en horarios de 11 am y 7pm. Le aseguró que saldrán con un Nuevo Nivel de Fe (10125 North West 19 Street. Teléfono: 305-513-3940).

Continuemos con La Pastora Lidia. La explicación más transparente explicó: “Dios abrió la capacidad de tener, esa posición que está en Éxodo 4:2-3, sobre la vara está dentro de la predicación, ese acto de tirar al suelo lo que usted tiene, significa que usted recibe lo que trabaja, usted trabajó abajo pero para que reciba hay alguien arriba”.

Luego explicó: “Es impresionante que sepamos que no soy Pastora que comienza con fábulas o historias”. Este no es mi estilo pero hoy voy a iniciarlo con un gran tema. Se trata de un joven de 16 años, llamado William Colgate. Salió de su casa por hambre. A su padre no le alcanzaba lo que ganaba para alimentar a la familia.

“Este joven encontró a un viejo capitán que no tenía para mantenerlo”. El le confesó que estaba aburrido de que en su casa hacían jabón y vela para vender. Y que no quería seguir esa trayectoria. El veterano hizo al joven que se arrodillara y oró fervientemente por el muchacho y le aconsejó que cuidara su profesión diciéndole algún día tu estarás dirigiendo una fábrica de jabón, la más grande de la historia. Para terminar le dijo: “Acuérdate de compartir con Dios todo lo que tengas”. William le tomó la palabra y cuando ganó el primer dólar le dio los 10 centavos al Señor. Siguió adelante y llegó el momento que tuvo que trabajar con un socio en la fabricación de jabones. Luego se convirtió en dueño absoluto de la fábrica.

Ya no daba  10 centavos, señaló la Pastora, consideró que tenía que hacerse socio de Dios y empezó a dar el 20, 30, 40 y hasta el 50%. Hasta que llegó a darle la décima parte en diezmos al Señor, el negocio prosperó y él creció en la fe. William Colgate ofrendó millones para la obra del Señor, con su trabajo en misiones hizo llegar el mensaje del Señor a todos los continentes.

No soy de las que gusta tratar este tipo de temas, subrayó pero “Hay un hecho que no es historia, hay un gran dador que a veces tú no consideras y es que Dios es el dador de tu vida. Cuando el Creador del mundo vio nuestros pecados, y percibió que no era posible que ese pecado se levantara delante de Dios padre, el Señor nos obsequió algo más precioso a su hijo Jesucristo.

¿Por qué? Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda más y tenga en Él  vida eterna. Jesucristo, el hijo de Dios, dio su vida por ti y por mí. Por eso: “El buen dador dio lo mejor de sí mismo. Nos dio la salvación”.

El Señor nos ha dado la llave del evangelio. Cuando traes a alguien a la Casa de Dios es que tú tienes la llave de Dios, la apertura de la fe, de la convicción y del creer de que hay un ser más grande que ti y que gobierna tu cuerpo el cual no lo puedes gobernar.  Hay alguien que saca tus debilidades mentales y te ayuda a mirar más lo bueno que lo malo. Eso es cuando Cristo actúa en la mente de uno y cuando Dios está sentado sobre ti ayuda a ver lo bueno de tu amigo, tu hermano y tu iglesia. Así como en los líderes, pastores, instrumentistas y cantores. Dar –dijo– “Es la única prueba, que tienes para cancelar la avaricia que es el cáncer de las almas, cuando uno es avaro maltrata a los trabajadores, es raquítico para dar o subyuga a su familia en vez de sostenerla”. Cuando usted ofrenda a Dios, el dador de la vida le devuelve su ganancia en esta forma: “Primero como medida buena. Segundo, apretada. Tercero, Remecida, bendecida tres veces más y Cuarto rebosante.

En otro ejemplo comentó: “Una madre le dijo a su hija (es de esta Iglesia). Te doy esta moneda y un dólar y pon lo que quieras en el plato de la ofrenda y guarda lo demás para ti. Cuando salieron del Templo la mamá le preguntó a la niña: ¿Qué ofrendaste?… La moneda o el dólar. La niña respondió: “Iba a dar el dólar pero en el pulpito escuché que Dios ama al dador alegre, si daba el dólar no iba estar alegre pero si daba la moneda sí, de tal manera que di la moneda”.

Hay algunos principios del manual de inversión de Dios para dar. Si hasta aquí has tenido una vida estrecha, no has podido pagar al que debes y no has perdonado ninguna deuda vas oír lo que dice Salmos 1:1-3: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores. Ni en silla de escarnecedores se ha sentado. Sino que en la ley de Jehová está su delicia. Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas. Que da su fruto en su tiempo. Y su hoja no cae. Y todo lo que hace, prosperará”.

Luego recomendó Deuteronomio 8:18 “Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer”. Por eso –agregó– “No puedes criticar al rico, si tu eres un hijo de Dios, justo, entonces tú puedes amasar riquezas. Pero acuérdate de tu Creador. Con la unción del Espíritu Santo te voy a convencer de lo bueno.

Continúo con Proverbios 13:2 “El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos. Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo”. Pero, hay que invertir en el Reino de Dios primero no crean que es fácil. Ese principio está en Salmos 35: 27 “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa. Y digan siempre: Sea exaltado Jehová. Que ama la paz de su siervo”.

En todo y por todo sea exaltado Jehová. Esa es una inversión. Proverbio 10: 22: “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella”. Es otro código de inversión. Hoy tu fe está siendo activada, hoy es la bendición, hoy es la promulgación de estatutos de ley de Dios para la abundancia en tu vida.

Los dadores controlan el futuro financiero de ustedes. Se quiebra la banca ustedes siguen comiendo, quiebra el Social Security pero Dios les da salud para seguir viviendo. El Señor controla el futuro del dador. El dar es tener. No hay nadie más grande en la Biblia que Moisés pero también el sufrió más que nadie. El Señor le dijo que diera de lo que tuviera en su mano, el dijo: “Señor tengo una vara, dijo Dios, suficiente para mí”.

Con esa vara acobardó a Faraón y fue el hombre más poderoso de la tierra en esos tiempos. Fue un hombre que hablaría con Dios y bajó del monte Sinaí con los 10 mandamientos. Fue un hombre que cambió el curso de la historia de las naciones con una vara. Hay que invertir en el Reino de Dios, no importa la edad, hay que sembrar en su Reino.

Nota.– Esta Crónica se hizo posible gracias a  la colaboración de todo el Departamento de Comunicaciones de MEBPI: Efraín Montesino, Ramiro Cornejo, Francisco Martínez, Antonio Rodríguez, Héctor Asencio. Fotos: Peter Zuniga y Alexis Gutierrez.

OTRO SÍ DIGO: A continuación una muestra de la inmensa obra de Dios. Creador del Cielo, la Tierra y el Universo en general. La ilustración es una muestra de lo pequeños y grandes que somos porque Jehová nos ha brindado la potestad de ser (hasta el momento), los únicos seres pensadores vivientes inteligentes en este mundo en que vivimos… Amén

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