Miami, Florida, Escribe Hugo Marino Romero.–Más de 200 miembros de Ministerios El Buen Pastor Internacional se reunieron el viernes para escuchar los siete mensajes de la cruz con prédicas de la Pastora cubana Lidia Rodríguez, el Diácono cubano Wilfredo Denies. Los hermanos Pastores venezolanos José y Moisés Gil y el Pastor nicaragüense Ausberto Escobar.

Hubo asimismo cánticos de alabanza al Señor. La hermana Samantha González entonó antes de la primera palabra “Padre Nuestro” y después de la sexta palabra cantó “La Vía Dolorosa”. La hermana Ana González interpretó luego de la tercera palabra “Amar de tal Manera”. El Coro del templo intercaló canciones como “Camino al Calvario” y “Pies Divinos”.

En la primera palabra, denominada la del perdón. Lucas 23:34 “Y Jesús decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes”.

El Pastor Escobar, que fue el primero en predicar preguntó: ¿A quién dirigía el Señor estas palabras? Luego respondió: “a los soldados, a la multitud, al pueblo de Israel que rechazó la venida de su Mesías, a los fariseos que fueron los protagonistas intelectuales del Señor Jesucristo”.

El verdadero sentido de la palabra –dijo– es que Jesucristo estaba mencionando “perdónalos” igual que estaba diciéndole a los que le oían en ese momento borra sus agresiones, estaba invocando ante el Padre. Estaba haciendo su labor de intercesor, de intermediario, haciendo la función de sacerdote.

 “Jesucristo dijo perdónalos, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Hay una insistencia del corazón de Él, hay una plegaria que sale del mismo corazón de Dios. Por eso explicó el Pastor Escobar: “Es importante que sepamos que el perdón es una virtud divina. Eso quiere decir que el perdón de Dios es para todos. Estamos aquí porque hemos abrazado el perdón de Dios”.

La segunda palabra, que trata de la reconciliación, estuvo a cargo del Diácono Denies predicando sobre el tema del buen ladrón. Lucas 23:43 “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

El Diácono dijo: “Quiero que ahora mediten en el acontecimiento”. Uno de los dos malhechores que estaban colgados le injuriaba diciendo: “Si tu eres el Cristo sálvate a ti mismo y a nosotros”. Respondiendo el otro le reprendió diciendo: “Ni aún temes tu a Dios estando en la misma condenación, nosotros, a la verdad, justamente padecemos porque recibimos lo que merecimos, merecieron nuestros hechos. Más este, ningún mal a hecho y dijo a Jesús, acuérdate de mi cuando venga en tu reino”.

Este acontecimiento no sucedió por casualidad mencionó Denies, sino por el Padre desde antes de la fundación del mundo. El Padre, antes de todas las cosas sabía que un día nuestro amado Dios tenía que encarnarse. Tenía que venir a la Tierra y morir por ti y por mi. Por eso –agregó– en el momento que Jesucristo fue crucificado habían dos hombres alrededor de Él. Dios, en Cristo Jesús estaba reconciliando a aquellos que reconocen que el que estuvo en la cruz es el hijo de Dios.

Dios estaba estableciendo en esos momentos una tipología que sucede en la iglesia de Cristo. No hay reconciliación sin sangre. Hubo un necesario derramamiento de sangre para que hubiera reconciliación. Después que Cristo murió, después que Cristo resucitó del cuerpo, dice la palabra de Dios el postrer Adán alma viviente, el primer Adán alma viviente y el postrer Adán Espíritu vivificante.

La tercera palabra estuvo a cargo del Pastor José Gil que trata del amor filial y se menciona en Juan 19:26-27 “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.

A continuación la cuarta palabra la explicó el Pastor Moisés Gil refiriéndose al evangelio de Marcos 14:34 que dice: “Y a la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? Que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”.

En la quinta palabra  el Pastor Escobar trato sobre la necesidad material que se menciona en Juan 19:28 “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed”.

La sexta y séptima palabra las predicó la Pastora Lidia Rodríguez: La Palabra de la Consumación. Juan 19:30 “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”. Y “La Entrega Confiada” escrita en el evangelio de Lucas 23:46 que dice: “Entonces Jesús, clamando a gran voz dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

En la sexta palabra la Pastora Lidia dijo que le agradaba mucho predicarla “Porque en ella estamos cada uno de nosotros”. Y no es solamente narrar las situaciones por la que Jesús pasó, sino que gracias a lo que él pasó nosotros podemos pasar hoy. Qué hubiera sido de la iglesia sin esta sexta palabra si él no hubiera consumado en sí mismo la maldad de nosotros.

Por eso, “Tú no puedes asumir una culpa, no puedes perdonar, no te puedes reconciliar, no puedes tener amor filial si no amas. Tú no puedes tener perdón si no perdonas”. Agregó: “No estamos aquí predicando una religiosidad. Estamos recordando a la iglesia de Jesucristo. La gran bendición que tú y yo tenemos de tener un Cristo resucitado”.

La Pastora Lidia Rodríguez predicó la sexta y séptima palabra del Viernes Santo. El Pastor Ausberto Escobar la primera y la quinta; el Diácono Wilfredo Denies la segunda; el Pastor José Gil la tercera y su hermano Moisés la cuarta.

La Pastora en la sexta palabra señaló que entre Padre e Hijo existía una relación divina, tan perfecta, tan mágica, tan ceremoniosa que el pensamiento del Padre era el pensamiento del Hijo. Cada latigazo que le daban al Padre en el trono blanco lo recibía, cada latigazo del Hijo, en el trono blanco lo recibía el Padre. Cuando la sangre derramada del Hijo el Padre derramaba su sangre también. La unidad perfecta Cristológica del Nuevo Testamento en la cual tú y yo hoy creemos.

En la séptima palabra indicó que es imposible describir la voz del Señor porque de acuerdo a la nota de comunión que tú tengas Él es exacto para tomar de nosotros el arpegio de comunión. No es tú me das y yo te doy.

En la muerte voluntaria del Cordero –explicó– que la trilogía de la muerte de Cristo descansa sobre una historia. Por un lado la muerte deliberada, planeada, fue un texto de orden divino. La muerte de Cristo no fue que la turba lo tomó  y lo entregó.

Recordó que Dios dijo: “Yo soy el buen pastor y el buen pastor, su vida da por las ovejas”. La muerte voluntaria de Cristo –puntualizó–  fue la necesidad del hombre. No de Dios. No de Cristo. No del Espíritu del hombre todopoderoso.

Nota.–Esta Crónica se hizo posible gracias a  la colaboración del Departamento de Comunicaciones de MEBPI.

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