La secretaria del Comité de Mujeres Buscando Justicia con sede en Maryland, Herminia Servat, visita Miami luego de participar en República Dominicana en un Seminario Taller los primeros cinco días de esta semana.

La labor de Servat consistió en la capacitación a las mujeres inmigrantes haitianas y dominicanas. El intercambio consistió en explicar temas relacionados con liderazgo, autoestima, cabildeo y resolución de conflictos.

El enfoque principal de la experimentada lideresa consistió en explicar para qué sirve el liderazgo y los pasos de cómo cabildear con el objetivo de conseguir un cambio que beneficie a la comunidad.

El viaje lo patrocinó Solidarity Center de Washington D.C. invitando a miembros destacados que pertenecen al grupo Casa Maryland y el de Mujeres Unidas Activas de San Francisco cuya representación recayó en Juana Flores, mexico-americana.

Servat es oriunda de Perú y lleva más de una década efectuando labores voluntarias luchando por los derechos de la mujer. Cuyo objetivo desembocó,  hace dos años, en el logro de la ley de las Trabajadoras del Hogar en el condado de Montgomery.

El Centro de Solidaridad (Solidarity Center) utiliza este tipo de experiencia para asegurar y proteger los derechos del trabajador y evita la llamada pesadilla en torno al trato del personal en los centros de trabajo con sindicatos, empresas y comunidades.

Asimismo la entidad se encarga en abrir los ojos de los trabajadores migrantes para que no caigan en trampas de explotación indigna animándolos con la narración de las experiencias ocurridas a muchas personas e impulsar de esa manera mejores políticas de migración.

Según Solidarity Center, la economía mundial no está funcionando adecuadamente para las mujeres trabajadoras que constituyen el 50 por ciento de la fuerza laboral en el mundo.

A nivel de todo el orbe las mujeres con poca educación son relegadas a salarios de miseria, empleos poco cualificados y peligrosos. Sin embargo los patrones les dan la responsabilidad del cuidado de su hogar y la supervivencia de sus familias. Particularmente sus pequeños hijos.

En la casa, en el lugar de trabajo, e incluso dentro de las estructuras sindicales, las mujeressufren mundialmente una persistente y generalizada discriminación. Especialmente en las residencias de diplomáticos de todo el mundo, puntualizó Servat.

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