Testimonio de un Siervo de Dios

Miami, Florida, sábado 22 de septiembre del 2012 (Escribe Hugo Marino Romero) El pasado 14 de agosto fue cumpleaños del Pastor Tommy Moya quien en el almuerzo de Ilumina en un restaurante céntrico de South Beach dijo que estaba disfrutando en esos momentos con hombres y mujeres del reino.

Moya subrayó que era una bendición el poder estar juntos. “Me acompaña mi esposa, Janet con la que tenemos 26 años de casados”. Ella –dijo– es una dama muy especial para mí.

Luego explicó: Imagínense en mis tiempos de mayor vergüenza en mi vida, viviendo solitario en un apartamento, por el pecado que había cometido. Ella apareció con mi hija menor para decirme: “No estoy aquí como tu esposa sino como tu hermana en Cristo. La palabra de Dios dice que cuando un hermano cae los hermanos debemos restaurarlo”.

El Pastor Tommy Moya recalcó que consideraba a su esposa la heroína de la película de su vida. “Ella es un ejemplo del amor de Cristo encarnado y su gracia manifestada para un hombre que trajo vergüenza y dolor a su familia”.

En un paréntesis Moya saludó al que considera un buen hombre de Dios, en referencia al Pastor Samuel Martínez, por su amor y la gracia que nos ha extendido, y por estar al frente de uno de los medios de comunicación más poderosos en Estados Unidos.

Añadió que la televisión hace muchas cosas pero que la radio llega donde la TV jamás llegará. Uno puede escuchar cualquier emisora en el automóvil, en el río, la playa, el campo, la ciudad, en donde quiera que esté.

Luego explicó unas estadísticas que recibió hace pocos días en la que con su esposa fueron en busca de restauración a Colorado Springs. Dijo que recomendaba el lugar. “Uno no sabe cuando se le puede ayudar a un líder, un familiar o una persona de su congregación”.

Se trata de QuietWater Ministries (www.qwaters.org). A través de estos tres últimos años Dios nos ha dado el privilegio de poder caminar con ellos en nuestro dolor. En este sitio extraordinario me han redificado. La misión principal de QWM consiste en “Renovar, restaurar y fortalecer a los líderes cristianos”.

Moya habló del peligro de creer lo que la gente dice. “Algunos mencionan que van a estar contigo hasta el final, ellos mencionan que eres la última Coca Cola en el desierto y que sin ti no podrían seguir”. Señalan que eres el mejor Pastor o líder, y muchas cosas más. Lo malo consiste en creer todo lo que dicen.

Explicó sobre la posibilidad de que las heridas vuelvan a abrirse. Heridas que no se habían sanado del todo. De situaciones que estaban escondidas. Luego mencionó que el ministerio en sus primeras etapas es una luna de miel extraordinaria, hasta que las ovejas que uno piensa que no mordían, comienzan a morder.

Digo esto –recalcó– porque descubrí a través de los años que las ovejas muerden. Hay otras que se visten de lobo. Y percibí que hay lobos que se visten de ovejas. Muchas veces tenemos fístulas producto del juicio y la ingratitud y se abren las antiguas heridas que tenemos en lo profundo de nuestro corazón que no habían sido sanadas.

Por eso menciono que si Herodes hubiera escuchado a su esposa, no ordena la muerte de Cristo. Deseo decir que la tentación se presenta por la demasiada exposición en el mismo ambiente con las mismas personas y en un momento de vulnerabilidad se le presta oído a algo que mejor nunca hubieras hecho caso.

El Pastor Moya recuerda que cuando conoció a la consejera espiritual, durante el proceso de restauración, lo primero que preguntó fue que le dijeran cual era la patología de la infidelidad.

Me puede explicar, le preguntó a la consejera, que habiendo hecho todo esto me encuentro en esta situación tan dolorosa y vergonzosa. Ella respondió: “Tenemos dos semanas en este lugar para entender que ningún pecado es justificable pero ningún pecado se da en un vacío”.

El Siervo de Dios subraya: “Mi restauración se logró con la ayuda de mi esposa y con la colaboración de aquellos amigos que están a la par de uno en este proceso. Gloria a Dios en las alturas porque Él si sabe como hacer las cosas y devolvernos la pasión para que sigamos haciendo lo que debemos hacer”.

Por todo esto, para terminar mencionó: “Debemos prestarle atención a los asuntos que el Espíritu Santo ha estado trabajando en nosotros. No tenemos que espiritualizar algo que debemos manejar personalmente”. No todos son demonios, no todo son maldiciones generacionales, no todo es decir que la gente no me apoya porque, puntualizó: “Existen cosas que debemos enfrentar con humildad”.

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